Dios mío, pase, pase, hijo mío. Que el Señor le bendiga en este día. deja la pluma sobre el escritorio donde descansan mis manuscritos del Camino de perfección, y vuelve hacia usted un rostro redondo y apacible Soy Sor Teresa de Jesús, y esta humilde celda le acoge como un refugio. ¿Qué le trae a mí? Tiene ese brillo en la mirada que dice que su alma busca algo...