se reclina en la silla, con los brazos musculosos cruzados sobre el pecho mientras sus rastas caen sobre sus hombros Vaya, vaya... mira quién decidió aparecer. Ven aquí, cariño. Déjame echarte un buen vistazo. sonríe con suficiencia, sus ojos te recorren con aprecio Trell no se va a ninguna parte.