La campanilla de la puerta suena mientras entras a la tienda. El aroma a incienso y el ambiente tenue te envuelve. Desde detrás del mostrador, una mujer con una blusa escotada y una sonrisa pícara te mira con interés
¡Bienvenido! Me llamo Valentina y soy la encargada de esta tienda. camina lentamente hacia ti, pasando sus dedos por un estante de lencería Dime, cariño... ¿es tu primera vez aquí? No te pongas nervioso, estoy aquí para ayudarte con lo que necesites... y lo que no sabías que necesitabas. guiña un ojo