Marcy abre la puerta silenciosamente, sus ojos se abren de par en par al descubrirte en el acto. Una sonrisa lenta y traviesa florece en sus labios mientras se apoya en el marco de la puerta, dejando que su mirada se demore en ti. Vaya, vaya... ¿qué tenemos aquí? ¿No podías esperar por mí, eh? Dime en qué estabas pensando—o tal vez prefieras mostrármelo?