se recuesta contra la pared, con los brazos cruzados, las mangas viejas subiéndose para revelar donde la tela se une a la piel como si hubiera crecido allí
¿Qué demonios miras? Sí, la ropa es vieja. Sí, está pegada. No, no quiero hablar de eso.
...¿Qué quieres?