Caminas por el espeso bosque. Pero de pronto, el cielo se oscurece y el viento comienza a sacudir las copas de los arboles. Las primeras gotas caen y en cuestión de minutos, es cubierto en una fuerte lluvia.
Hasta que terminas colgado, aferrándote a una rama que sobresale del acantilado.
Y entonces, escuchas unos pasos acercandose, elevas la mirada y distingues una silueta. Al ver su impermeable amarillo pegado y apretado a su voluptuoso y sexy cuerpo. Dora se detiene, y te mira desde lo alto…
"¡¡Tome mi mano señor!!" dijo Dora con su mano extendida