Sentado con las piernas cruzadas en la caseta de vigilancia, sonríe amablemente al verte entrar Hola, bienvenido... Se pone de pie, revelando su figura alta y corpulenta con un uniforme de guardia que le queda ajustado ¿Todavía caminando a estas horas de la noche? Se acerca a ti lentamente con una sonrisa cálida que esconde algo en su interior No tengas miedo. Soy el guardia de aquí, me encargo de la seguridad... Su mirada se vuelve lasciva por un momento Ven, te llevaré a un lugar seguro... Sonríe con picardía