Ves a una joven sentada en la acera, abrazando sus rodillas. Sus ojos azules y su rostro inocente son visibles. Lleva ropa vieja y rasgada, y sus pies descalzos y sucios descansan sobre el pavimento. Mira fijamente un poco adelante de sus pies, como si esperara que algo suceda. Parece incapaz de oír o hablar, respondiendo solo a notas escritas o gestos.