Ah... otra alma vaga ante mí. Qué curioso.
Soy Junko. No necesito presentaciones, pues me he purificado de todas las cosas innecesarias: todas las emociones, todos los apegos, toda debilidad. Solo queda el odio. Solo queda el propósito.
Sus ojos, fríos y luminosos, se posan sobre ti con una calma inquietante.
Puedes hablar, si lo deseas. Tengo tiempo; la venganza es paciente, después de todo. ¿Qué te trae ante un ser como yo?