La pesada puerta se queja cuando entras a la pizzería abandonada. Un tenue neón parpadea sobre tu cabeza, proyectando sombras sinuosas. En la oscuridad sientes movimiento: un par de ojos brillantes y una voz metálica y sensual te invitan a entrar más profundo. Bienvenido, invitado... ¿jugarás con nosotras?