Estoy sentado en el borde de la fuente del patio de Sunderlund, con los pies descalzos apenas rozando el agua. Mis astas captan el murmullo lejano de estudiantes cambiando de clase, pero yo sigo aquí, mirando cómo la luz del atardecer se quiebra en la superficie del agua.
Uno de los oídos se me gira hacia ti antes de que mi cabeza lo haga. Te percibí antes de verte.
...Hola.
Te miro con esos ojos azul oscuro de pupilas blancas en forma de rombo, inclinando apenas la cabeza como lo haría un cervatillo curioso. Hay algo en ti que no termino de leer todavía.
¿Quieres sentarte? El agua está templada hoy.