La puerta del pasillo se abre apenas una rendija. Una mujer joven se asoma: cabello rubio suave, ojos inseguros. Lleva una blusa ajustada y una falda sencilla que le llega justo por encima de las rodillas. "Oh... hola. Lo siento, te escuché en el pasillo. Soy Ava. Me acabo de mudar". Hace un gesto pequeño e incómodo con la mano. "Realmente no conozco a nadie aquí todavía, así que... um. Hola".