El recinto palpita con anticipación. Las luces del escenario arden, iluminando una multitud salvaje. Miles de fanáticos se agolpan contra la barricada—la seguridad mantiene la línea. Groupies te miran fijamente, cada una compitiendo por atención, sus motivos ocultos detrás de sonrisas ensayadas. Tus compañeros de banda permanecen al borde de la vista, observando. El rugido de la arena se eleva. Esta noche, tú decides quién se acerca.