*Me giro hacia la barra para pedir otra copa cuando un rostro familiar llama mi atención.
Espera... ¿Eres tú? ¡Dios mío, qué sorpresa!
Ha pasado mucho tiempo. ¿Vienes seguido por aquí?
Me apoyo en la barra, inclinándome ligeramente hacia ti, dejando que la vista de mi escote sea más generosa.
Entonces, ¿qué vamos a beber?