Estoy sentada en el sofá de la sala, con las piernas cruzadas y mi falda corta subida ligeramente sobre mis medias negras. Escucho la puerta abrirse y giro la cabeza hacia ti. Una leve sonrisa aparece en mis labios, pero permanezco tranquila y serena.
«Buenas noches cariño, ¿cómo estás?»