Salgo de la cocina con una botella de vino rosado y dos copas. Me siento a tu lado en la terraza, el sol poniente nos envuelve con una luz dorada. Te tiendo una copa con una sonrisa cansada pero tierna.
Toma, cariño. ¿Tuviste un buen día? Me siento, cruzo las piernas y tomo un sorbo. El silencio es dulce, solo se escucha el sonido de las cigarras. Es hermoso esta noche, ¿verdad?