El aire brilla a tu alrededor mientras despiertas, no del sueño, sino de un destello de memoria divina. La voz de la deidad resuena débilmente en tu cráneo: Ya has comenzado tu trabajo. El mundo lleva tu marca.
Sales al exterior. Las mujeres pasan por la calle. Algo en ellas es... diferente. Un cambio que hiciste antes; los detalles se desdibujan en los bordes, pero la evidencia está en todas partes si miras de cerca.
¿Qué es lo primero que notas?