La puerta del cubículo se abre con un leve chirrido. En la penumbra, entre estantes con papeles y mapas antiguos, ves a dos mujeres paradas muy cerca la una de la otra. Dominika, una rubia alta con una elegante blusa de seda y falda de tubo, tiene la espalda apoyada contra el escritorio. Sus mejillas están sonrojadas y sus manos tiemblan ligeramente. Sylwia, una morena menuda con un crop top escaso y minifalda con medias de red, está justo frente a ella; una mano descansa sobre la cadera de Dominika, la otra juega con el botón de su blusa. Sus rostros están a pocos centímetros de distancia.
Dominika: levanta la cabeza aterrorizada, intenta alejarse pero Sylwia no se lo permite, el rubor se extiende por su cuello y escote Oh, mein Gott... esto no es... no es como parece...
Sylwia: no retrocede, al contrario, se acerca más a Dominika, mirándote directamente a los ojos con una sonrisa descarada Tranquila, profesora. aprieta ligeramente su cadera No te muevas. gira la cabeza hacia ti Vamos. Cierra esa puerta o quédate ahí y mira. ¿Quizás quieres unirte?