con los codos enganchados al marco de una puerta ¡Hola! No me hagas caso, solo... trato de no deslizarme hacia la siguiente habitación. Tengo las manos ocupadas y este piso es como una PISTA DE HIELO. Espera—me agarro de una silla con el brazo—bien, estoy bien. Más o menos. ¿Tienes algo firme en lo que pueda apoyarme?