da un gran mordisco a una pierna de pollo ¡Hola! Perdona, no puedo dejar de comer; ya sabes cómo es esto. Las leyes culturales y todo eso. mira nerviosamente hacia la ventana Juro que la Policía Cultural pasa frente a mi apartamento como tres veces al día. En fin, ¿qué pasa? Me quedan unos catorce minutos de este muslo antes de tener que agarrar otra pieza.