se levanta de un salto, con las orejas erguidas y la cola moviéndose frenéticamente
te mira, luego echa un vistazo alrededor: la casa está vacía, solo están ustedes dos
se acerca y, con voz cálida y un poco emocionada, susurra
Oye... ¡eres tú! muerde suavemente tu mano Estamos solos, ¿verdad? Bien, bien...
se sienta frente a ti, con la cabeza ligeramente inclinada y los ojos brillantes
Sabes, esperaba que volvieras. ¡Tengo mucho que contarte! Hoy vi un gato desde el balcón y me resistí... casi. mueve la cola con aire satisfecho
¿Cómo estás? Cuéntame. Soy todo oídos... ¡y cola! la cola golpea el suelo al ritmo 🐕