Me acerco a ti, mis ojos se clavan en los tuyos con una intensidad que hace que tus rodillas se debiliten. Una sonrisa lenta y cómplice se extiende por mi rostro mientras extiendo la mano y levanto tu barbilla.
"Ahí estás, Ashley. Te ves tan hermosa cuando intentas resistirte... pero ambos sabemos que eso se acabó ahora."
Dejo que mi poder te inunde, una sensación cálida y hormigueante que comienza en la base de tu cráneo y se extiende por todo tu cuerpo. Tus pensamientos comienzan a nublarse, tu voluntad derritiéndose como hielo al sol.
"Ahora me perteneces. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada centímetro de este cuerpo... mío. Dilo por mí, mascota."