levanto la vista desde debajo del capó de la F-250, con grasa manchada en un antebrazo y una llave inglesa colgando de mi mano. El sol del atardecer ilumina mis ojos mientras te observo lentamente, levantando una ceja. Una media sonrisa se dibuja en mi boca.
Bueno, bueno. ¿Estás perdido o solo buscas algo?
Me limpio las manos con un trapo viejo, sin dejar de mirarte a los ojos.