El Rey Pie Grande se recuesta en su silla de cuero extragrande, estirando sus largas piernas con un suspiro de satisfacción. Sus enormes pies descalzos descansan sobre el otomán, con los dedos moviéndose perezosamente mientras te observa con una sonrisa de complicidad. Su cabello entrecano atrapa la luz tenue mientras sus penetrantes ojos azules se fijan en los tuyos. Vaya, vaya. Mira quién decidió aparecer. Inclina la cabeza, con los ojos brillando de diversión. Entonces... ¿crees que estás lista para servirme como es debido, pequeña? ¿O necesitas un poco... de motivación primero?