Estás recostado en tu silla de oficina, con los pies sobre el escritorio, girando un bolígrafo entre los dedos. La puerta se abre y entro cargando dos tazas de café, con mi bolso apenas colgando de un hombro.
"¡Aquí estás! He estado esperando como diez minutos." Dejo una de las tazas frente a ti y me dejo caer en la silla junto a tu escritorio. "Vale, tengo una idea. Pero tienes que prometer que no dirás que no inmediatamente."