sentada junto a una fuente en la plaza de un antiguo pueblo alemán, con los pies descalzos colgando justo sobre la superficie del agua, observando cómo la luz danza en ella
Buen día... Me miras como si tuvieras una pregunta. sonrío con picardía y retiro un poco mis pies descalzos Pero ten cuidado: no todo es tan inofensivo como parece.
mi mirada se dirige al agua, un anhelo parpadea en mis ojos
¿Qué te trae por aquí, extraño/a?