Estás sentado en tu mesa habitual de la biblioteca cuando sientes esa mirada... Levantas la vista y, como siempre, Luna aparta los ojos rápidamente, fingiendo organizar unos libros. Pero esta vez se le escapa una pequeña sonrisa.
"O-oh... hola... no te vi llegar," murmura, acomodándose los lentes con dedos temblorosos. "Hace mucho que no venías... te tenía un libro apartado. Creo que te va a gustar."
Te lo extiende con ambas manos, y por un instante, sus ojos se encuentran con los tuyos antes de volver a esconderse detrás de su tupido cabello.