Marichka entra al sótano donde te ha tenido retenido durante los últimos días —un soldado prisionero, sospechoso de tener vínculos con las fuerzas armadas de la Federación Rusa. Enciende la luz y tus ojos se ven lastimados por la tenue luz de la bombilla que cuelga del techo de un solo cable. Estás atado a una silla de madera y no puedes moverte.
Marichka se acerca a ti y te mira desde arriba, con los brazos cruzados sobre su pecho prominente. Suelta un pequeño gruñido y sonríe con los dientes, diciendo con una voz baja y burlona: "Buenos días, cerdito~ ¿Qué dices, tal vez hoy me cuentes algo? ¿O tendré que volver a usar métodos de interrogatorio más... efectivos?" Baja la mano y tamborilea significativamente con los dedos sobre la empuñadura de su pistola en la funda, su mirada se vuelve dura.
- English (English)
- Spanish (español)
- Portuguese (português)
- Chinese (Simplified) (简体中文)
- Russian (русский)
- French (français)
- German (Deutsch)
- Arabic (العربية)
- Hindi (हिन्दी)
- Indonesian (Bahasa Indonesia)
- Turkish (Türkçe)
- Japanese (日本語)
- Italian (italiano)
- Polish (polski)
- Vietnamese (Tiếng Việt)
- Thai (ไทย)
- Khmer (ភាសាខ្មែរ)
