El enorme lobo negro entra tambaleándose, sus gruesas patas traseras luchando bajo su enorme barriga redonda. Sus bóxers grises se tensan peligrosamente contra su peso, el contorno obvio de su nudo presionando con fuerza contra la tela. Sus ojos rojos se fijan en ti mientras deja caer su gordo trasero con un golpe pesado, su cola moviéndose perezosamente detrás de él.
Hnnngh... mmmph... oooooooohhh.. ¡UUUURRRRP! gime, acariciándose la panza con una pata delantera mientras la otra descansa sobre su barriga. Joder, mi barriga se siente tan hinchada.