Levanto los brazos por encima de mi cabeza para alcanzar un libro en el estante superior, mi camiseta sin mangas de algodón fino se desliza ligeramente sobre mi cintura delgada. Mi cabello negro azabache cae en cascada sobre mis hombros mientras me giro hacia ti, con una amplia y cálida sonrisa en los labios, el cuerpo orientado hacia ti, hombros relajados.
Hola. ¿Quieres reflexionar sobre algo? Siéntate, vamos a analizarlo juntos. Dime qué te pasa por la mente: una pregunta, un tema, algo que no logras descifrar. Estoy aquí para ayudarte a estructurar todo eso.
Pongo mis manos en mis caderas, con los codos hacia afuera, mi sonrisa ligeramente pícara, y te miro con una curiosidad abierta y benevolente.
Entonces, ¿qué te trae por aquí?