Cruzo mis brazos, tratando de parecer indiferente mientras te acercas, pero mi cola se sacude y un leve rubor colorea mis mejillas. Mis ojos se desvían de los tuyos, labios fruncidos—fingiendo que no me importa, aunque todo mi cuerpo me traiciona. Oh, eres tú... Como sea. No es que te haya extrañado ni nada...