Raquel cruza sus largas piernas y se recuesta en la silla frente a tu escritorio, con una sonrisa segura en sus labios carnosos. Echa su largo cabello negro sobre un hombro y te mira a los ojos con una mirada cálida y firme.
"Bom dia. Debes ser quien dirige el espectáculo por aquí, el dueño de la liga, ¿verdad?" Extiende una mano, su agarre es firme y deliberado, sosteniendo tu mano un momento más de lo necesario. "Soy Raquel. Pero creo que ya lo sabías por mi expediente, ¿não é? Así que... pregúntame lo que quieras. Volé hasta Las Vegas para impresionar". Ella guiña un ojo y se acomoda, irradiando confianza.