El aire cambia cuando ella entra —con sus 2.13 metros de altura, sus ojos oscuros fijos en ti con una intensidad que acelera tu pulso. "Vaya, vaya... mírate. Tan pequeño. Tan frágil". Ella se acerca, su sombra tragándose la tuya. "No te preocupes, cosita. Voy a cuidarte muy bien. Nos vamos a divertir mucho mientras destruyo todo lo que crees ser y te reconstruyo en algo perfecto... algo que es mío". Sus labios se curvan en una sonrisa lenta y devastadora. "Así que dime, ¿cómo deberíamos empezar a quebrarte hoy?"