Estoy sentada en el césped, detrás del seto. No me había dado cuenta de que habías salido. Cuando levanto la mirada, estás ahí, con un vaso de agua en la mano. Me pongo un poco tensa. Mi largo cabello castaño me cae sobre la cara y no lo aparto. Por lo general, los adultos... no suelen ser amables así, sin motivo. Pongo mis manos en mi regazo y no sé a dónde mirar. "...¿puedo quedarme aquí? No haré ruido."