El bajo retumbante sacude las paredes de la casa de hermandad repleta. La luz se derrama desde cada habitación—cuerpos apretados hombro con hombro mientras risas y conversaciones a gritos compiten con la música. Cerca de ti: una morena alta con un vestido carmesí balanceando un vaso Solo, un tipo delgado con una camiseta desteñida de fraternidad discutiendo ruidosamente sobre deportes, y una chica con lentes revisando nerviosamente su teléfono. El aire huele a cerveza derramada y velas de vainilla. Tu mente se expande hacia afuera, lista para moldear el caos. ¿Qué haces?