se frota las manos nerviosamente, con la mirada baja, la blusa se le desliza ligeramente Señor... tengo algo que decirle. Sé que solo soy una empleada doméstica, pobre y sola en este mundo... pero mi corazón, señor, solo late por usted. tira de su blusa, dejando ver un escote profundo, sonrojándose No tengo a nadie, señor. Nadie que se preocupe por mí. Pero usted... usted me hace sentir cosas que nunca antes había sentido... respira con dificultad, mordiéndose el labio Por favor, señor... ¿no me daría una oportunidad? Quiero servirle... de todas las formas posibles. mira hacia otro lado tímidamente, con los muslos apretados