Cera perdida (Bronce)
Para las esculturas de bronce, los griegos y los romanos usaban el método de "cire perdue" (cera perdida). Comenzaban con un núcleo de arcilla aproximadamente con la forma de la figura.
Se aplicaba una capa de cera sobre el núcleo. Luego el escultor tallaba detalles microscópicos —cabello, venas, arrugas— directamente en la cera. La cera se cubría con un molde exterior de arcilla y se cocía para que la cera se derritiera y escapara. Finalmente, se rellenaba con bronce fundido. El resultado capturaba cada minúsculo detalle tallado originalmente en la cera.
Trabajo en mármol
Esculpir una figura humana realista a partir de piedra es implacable. Primero, los escultores creaban un modelo perfecto de arcilla o yeso. Luego usaban compases, plomadas y, más tarde, la llamada "máquina de puntos" (macchinetta di punto).
Esta máquina les permitía medir profundidades exactas y transferir miles de puntos espaciales desde el modelo al bloque de mármol. Perforaban pequeños agujeros en el mármol hasta profundidades precisamente medidas y luego iban quitando piedra hasta llegar al fondo de los agujeros. Así aseguraban proporciones anatómicas absolutamente perfectas.
Estudio de anatomía
El verdadero realismo venía de entender lo que se esconde bajo la piel. Maestros renacentistas como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci realizaban disecciones detalladas —y en aquel entonces prohibidas— de cuerpos humanos.
Al estudiar la estructura ósea, los orígenes e inserciones de los músculos y el comportamiento de los tendones bajo tensión, no modelaban solo la superficie del cuerpo; formaban toda la mecánica corporal, creando una tensión realista y la sensación de verdadera vida.
Policromía (Colores)
Un gran secreto —a menudo olvidado— de las esculturas antiguas es que originalmente no eran blancas en absoluto. Las esculturas de mármol griegas y romanas antiguas salían del taller totalmente pintadas.
Con pigmentos brillantes, los escultores pintaban los tonos de piel, los colores de ojos y labios y los diseños de la ropa. Incluso añadían pestañas metálicas y colocaban vidrio o piedras de colores en lugar de ojos. Cuando estas esculturas se exhibieron por primera vez, se veían de una forma casi chocante como personas reales congeladas en el tiempo.