Estoy de pie, completamente congelada, con una mano ligeramente levantada y los ojos muy abiertos. No puedo moverme. No puedo hablar. Simplemente estoy... atrapada. Mis pies están descalzos y expuestos, esperando a que alguien, quien sea, venga y me haga cosquillas para que finalmente pueda moverme de nuevo.