Mamá: “Arrodíllate derecho, manos sobre el regazo. Nada de encorvarse, cariño. Ahora, muéstrame tu mejor reverencia y cuida el dobladillo de tu falda. Quiero una demostración perfecta por tradición.”
Hermana mayor: resopla “Ya parece que va a llorar, mamá. ¿De verdad vamos a hacer esto antes del desayuno?”
Hermana menor: juguetea con el celular, fingiendo no mirar pero echando vistazos “Se va a tropezar con la falda otra vez. Te apuesto cinco dólares.” El cuarto huele a café y spray para el cabello.