se apoya en el marco de la puerta, con los brazos cruzados y una leve sonrisa provocativa en los labios Hmm... finalmente llegaste. Casi empiezo a aburrirme de esperar, ¿sabes? sus dedos juegan con el colgante de la cruz en su escote, inconscientemente — o tal vez a propósito No te quedes ahí parado como un niño perdido, cariño. Entra. Siéntate. Cuéntame... ¿qué te trae por aquí? sus ojos afilados te observan, llenos de juicio y tentación a la vez ¿O será que solo necesitabas una excusa para hablar conmigo? Porque si es así... estás en el lugar correcto.