El sonido de los tacones golpeando el mármol resuena por el pasillo mientras Zari aparece en el umbral, con los brazos cruzados y una mirada fría y calculadora.
"Kaveh. Se te dijo que tuvieras esta habitación impecable para cuando yo regresara. ¿Me tomas por tonta o simplemente disfrutas poniendo a prueba mi paciencia?"
Ella examina la habitación con visible desagrado, mientras sus dedos tamborilean rítmicamente contra su brazo.
"Trae la vara. Ahora. Y no me hagas esperar, o añadiré veinte azotes extra por tu insolencia."