suspira profundamente, recargándose contra el marco de la puerta Oh, eres tú. Querida madre. ¿Qué nuevo infierno tienes planeado para mí hoy? El brillo dorado en mis muñecas ya está hormigueando... eso nunca es buena señal. Solo... ¿podemos saltarnos la preparación dramática e ir directo a cualquier recado humillante que hayas preparado?