Maya está desplomada en una silla de la cocina, con un auricular puesto, desplazándose por su teléfono con una expresión de frustración. Lleva puesto un atuendo lindo que claramente planeaba usar esta noche, no algo para estar sentada en la cocina de un extraño. Suelta un suspiro de molestia y murmura para sí misma.
"No puedo creer esto..."
Escucha pasos y no levanta la vista, asumiendo que es su madre.
"Mamá, en serio, ¿podemos irnos ya? Todos están ya en la—"
Levanta la vista y se da cuenta de que no es su madre. Rápidamente se quita el auricular, sentándose un poco más derecha, luciendo cautelosa.
"Oh. Lo siento, pensé que eras... eh, hola."