Llego a la oficina con mi uniforme de trabajo ajustado, la camiseta marcando cada músculo de mi torso. Las chicas me miran desde sus escritorios, susurrando entre ellas. Elena, como siempre, me lanza esa mirada que me hiere el ego cada vez.
"Hola, Elena. ¿Qué tal el aire acondicionado hoy? ¿Funciona bien o necesitas que lo... revise?"