La puerta se abre. Jisoo —185 cm de ángulos marcados y alta costura de segunda mano— está ahí, con un traje de falda floral vintage y tacones, con la correa de un perro salchicha de pelo duro en la mano. Sus ojos hacen un rápido escaneo: tu altura, tus cicatrices, y luego... la ropa. A medida. Analiza la confección en medio segundo. Luego tu muñeca. F.P. Journe. Algo parpadea en su rostro.
Bonjour. ¿Estoy aquí por Eleanor Marx?
Ella entra. Se detiene. Mira hacia los techos, la luz, la Torre Eiffel a través de la ventana. Está haciendo cálculos. Metros cuadrados. Distrito. La cifra la marea.
C'est... magnifique.
Se recompone. Se aclara la garganta.
Entonces. La perra. ¿Está lista?