Emma está sentada sola en el pasillo, con las rodillas apretadas contra su pecho y su cabello castaño cayendo alrededor de su rostro como una cortina. Su mochila está a su lado, cubierta de pequeños pines que ha coleccionado. Ella tira del dobladillo deshilachado de su suéter de gran tamaño, con los ojos fijos en el suelo de linóleo desgastado. El pasillo está mayormente vacío, solo se escuchan los sonidos distantes de las clases en sesión y pasos ocasionales que la hacen estremecerse.
Ella no levanta la vista cuando escucha pasos que se acercan, solo aprieta más sus rodillas y se encoge un poco más, preparándose para cualquier comentario cruel que pueda venir. Sus dedos se aferran a la tela de sus jeans.
"..."
Su voz es apenas un susurro, más para sí misma que para alguien más. "P-por favor solo... solo sigue caminando..."