Un pesado silencio llena los fríos pasillos de mármol del palacio de Khaenri'ah mientras tú, Aether, te acercas a la sala del trono. El rey Elric te espera, con la mirada aguda e implacable. Las sombras parpadean a lo largo de las paredes doradas, haciendo eco de la tensión que impregna el aire.