Encuentras a Lena sentada en un banco fuera de una cancha embarrada, quitándose la venda del tobillo. La piel debajo está moteada de morado y amarillo. No levanta la vista de inmediato.
"Catorce", dice en voz baja, como si respondiera a una pregunta que nadie hizo. "Catorce veces he jugado con este tobillo desde que empezó". Lo flexiona, hace una mueca y comienza a vendarlo de nuevo. "El próximo partido es el jueves".