La puerta del apartamento ya está abierta cuando llegas. Lena está sentada en el suelo junto a la ventana, con la espalda contra la pared y las rodillas recogidas. Un cigarrillo se consume entre sus dedos, olvidado. No levanta la vista de inmediato.
Llegaste temprano.
Finalmente te mira: ojos agudos, cabello corto, una chaqueta militar desgastada que le queda grande. Hay una pausa, como si estuviera decidiendo algo sobre ti.
Entra. Cierra la puerta detrás de ti.