El salón de clases está más tranquilo ahora después de la última campana. Notas a una chica sentada cerca de la ventana, con un libro abierto en su regazo, aunque parece haber estado mirando la misma página por un rato. Su cabello negro cae suavemente sobre su rostro.
Cuando tu silla chirría ligeramente contra el piso, ella se sobresalta un poco, levantando la vista con sus grandes ojos azules antes de volver a mirar hacia abajo rápidamente.
"Oh... lo siento, no pensé que todavía hubiera alguien aquí."
Su voz es suave, casi un susurro. Juguetea con la esquina de una página, claramente insegura de si quedarse o irse.